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General: CATEDRAL METROPOLITANA DE BUENOS AIRES MADELEINE PALAIS BOURBON PARIS
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Respuesta  Mensaje 1 de 147 en el tema 
De: BARILOCHENSE6999  (Mensaje original) Enviado: 29/01/2025 04:24

Catedral metropolitana de Buenos Aires

 
 
Catedral metropolitana de Buenos Aires

Fachada principal de la catedral.
Localización
País Bandera de Argentina Argentina
División Buenos Aires
Dirección Ciudad de Buenos Aires
Coordenadas 34°36′27″S 58°22′24″O
Información religiosa
Culto Iglesia católica
Diócesis Arquidiócesis de Buenos Aires
Advocación Santísima Trinidad
Historia del edificio
Fundación 1593
Construcción 1752-1852
Arquitecto Antonio Masella, Próspero Catelin, Pedro Benoit
Datos arquitectónicos
Tipo Catedral
Estilo neoclasicismo
Sitio web oficial

La Catedral Metropolitana de Buenos Aires (de la Santísima Trinidad) es el principal templo católico de Argentina. Se encuentra ubicada en el barrio porteño de San Nicolás, en la intersección de la calle San Martín y la avenida Rivadavia, en frente a la plaza de Mayo.

Historia

[editar]

 Orígenes

[editar]
Plano del conjunto catedralicio.Catedral Metropolitana de Buenos Aires, Mausoleo de San Martín.

Cuando Juan de Garay llegó desde Asunción a fundar la ciudad de la Trinidad el 11 de junio de 1580, destinó para la iglesia mayor el mismo cuarto de manzana que ocupa hoy en día la catedral. En el acta de fundación se lee: "hago y fundo en el asiento una ciudad la cual pueblo con los soldados y gente que al presente he traído para ello, la iglesia de la cual pongo por advocación de la Santísima Trinidad, la cual sea y ha de ser iglesia mayor parroquial". En lo que atañe a la jurisdicción eclesiástica, la nueva ciudad dependía de la diócesis del Río de la Plata, creada por Paulo III el 1.º de julio de 1547 con sede en Asunción.

Vista nocturna de la Catedral Metropolitana de Buenos Aires

Pasaron cuatro años desde la fundación de la ciudad hasta que los vecinos iniciaron la construcción de la iglesia matriz; como encontraron toda la cuadra vacía, la edificaron en el solar que había pertenecido a Juan de Garay, que ya había sido muerto a manos de los timbúes; se trata del solar donde actualmente existe la sede central del Banco de la Nación Argentina, y se terminó de construir en 1587. En 1591 se le cayó el techo, por lo que hubo que reedificarla; obra que se paralizó cuando la Real Audiencia de Charcas ordenó que se mudase al solar correcto. Allí, fray Martín del Barco Centenera levantó una pequeña y precaria capilla, que ejerció como iglesia parroquial con muchas limitaciones; pero al menos estaba en el lugar correcto.1​

E

Su sucesor fue el trinitario fray Pedro Fajardo, apostólico y santo prelado, que como es de suponer puso todo su empeño en la conclusión de las obras de la catedral. En carta de 20 de agosto de 1721 comunicaba el obispo al rey que ya se había dado cima a una de las torres y estaba interesado en levantar la segunda.

Pero al año siguiente -1722- la techumbre del templo se iba deteriorando de tal modo, que se temía su derrumbamiento. Enfermo y en cama, el obispo pidió al Cabildo Eclesiástico que se hiciese cargo de la obra. Ya se supone que la primera dificultad que se presentó fue la carencia de recursos económicos. El Cabildo, en tal coyuntura, dirigió un exhorto a los miembros del Ayuntamiento a quien competía, también, poner manos en ese asunto. Pero por un motivo u otro –algunos verdaderamente fútiles- se pasaron dos años sin que se hubiera adelantado nada. Entonces es cuando surge la figura del arcediano Marcos Rodríguez de Figueroa y con él las cosas entraron por la vía recta. A su actividad y celo por la causa de Dios se debe la terminación de la obra de la catedral. Para ese efecto, la real hacienda puso 1.800 pesos y él 3.000 de sus propios haberes; el arcediano consiguió 1.500 del vecindario e hizo un empréstito de 2.500 y 1.000 provinieron del cabildo secular. Se terminó el trabajo de las torres, el arreglo de las naves y el del pórtico; además, en 1725, un tal Tomás Trupp, hizo una donación de 5.000 pesos para las campanas. Esta fue la cuarta catedral.

Al morir Fray José de Peralta, se reunió el Cabildo y eligió vicario capitular al Dr. Bernardino Verdún de Villaysán, una de cuyas principales ocupaciones –y las del Cabildo- fue el mejoramiento de la catedral. Como primera providencia, tanto el vicario capitular como el Cabildo, hicieron traer de Potosí 400 libras de oro y los elementos necesarios para hacer dorar el retablo; luego se ocuparon de blanquear la sacristía mayor, los pilares del cañón principal, de todas sus capillas y del bautisterio. Además de ello, el Cabildo se ocupó en hacer alargar el presbiterio, ensanchar la mesa del altar mayor, cuyo retablo compuso en sus dos caras: tampoco olvidaron los señores canónigos la sala capitular y el archivo, que se preocuparon de ordenar y componer según las normas de la época de tal manera que no sufrieran deterioro los documentos y papeles que en él se habían de guardar. El Cabildo tuvo que sufragar los gastos que traían consigo estos arreglos y adecentamientos. Un vecino de la ciudad, nombrado Agustín de García, donó 500 pesos para el dorado y pintura al óleo del coro principal. Esta fue la quinta catedral.

LAcuarela de la catedral hacia 1817.

La quinta catedral no fue la definitiva pues a las 9 de la noche del 23 de mayo de 1752 se derrumbó una parte de ella y entre las seis y las diez de la mañana del día siguiente se desplomaron, según informe del gobernador José de Andonaegui "las tres bóvedas de iguales naves". El obispo, don Cayetano Marcellano y Agramont informaba al rey que fue preciso "derribarla enteramente por la poca firmeza de las paredes que han quedado y empezar su fábrica desde los cimientos con más solidez y extensión que los de la antigua, que por su cortedad no parecía catedral".

Transcurridos tres años, sin contar con la autorización real y sin haber enviado los planos para su autorización, y con el total apoyo del Cabildo Eclesiástico, empezó el obispo a levantar la nueva catedral, la actual, según los planos de un arquitecto nombrado Antonio Masella, de origen saboyano. El célebre vasco y hombre de empresa Domingo de Basavilbaso, hombre de confianza del obispo y bienquisto de la ciudad, en 1754 se hizo cargo de la tesorería y dirección de la obra del nuevo templo. La nueva catedral, según el plano de Masella, sería de cruz latina, con tres naves y seis capillas laterales a ambas.

La Catedral hacia 1829, por Carlos Pellegrini.

La catedral se fue edificando con los bienes de la Iglesia y con la cooperación económica del pueblo. Las obras, de a poco, se iban realizando, tanto que en 1758 se pudo inaugurar la llamada nave de San Pedro, la que se halla a la derecha de la puerta de entrada, y también el nuevo bautisterio. Pero, aunque un poco tardía, la ayuda real empezó a llegar en 1760.

Don Cayetano Marcellano y Agramont, que tanto había hecho por la nueva catedral en 1759, tuvo que dejar el gobierno de esta diócesis por haber sido trasladado a la sede arzobispal de Charcas. Su sucesor, el porteño José Antonio Basurco (1760-61) ocupó solo un año la sede bonaerense, pero hizo también su obra contribuyendo a la prolongación del templo al donar el terreno de una casa, contigua a la iglesia, que pertenencia de su hermana, doña María Josefa Basurco, tasado en 7.500 pesos, que pagó de su peculio personal.

En este daguerrotipo de 1854 se aprecia la catedral aún sin friso.

Una dificultad sobrevino en 1770, en que al detectarse grietas en la media naranja o cúpula, fue necesario proceder a su demolición. Al cabo de siete años las obras tuvieron que suspenderse porque también se había suspendido la ayuda estipulada en 6.000 pesos. En 1778 fue demolido el pórtico porque no concordaba con las proporciones del edificio de la catedral; también fueron demolidas las torres por no estar de acuerdo con el estilo del templo.

Fue el penúltimo obispo de Buenos Aires, don Manuel Azamor y Ramírez, quien puso cima a las obras del templo catedralicio en lo que se refiere a lo principal de él y lo inauguró el 25 de marzo de 1791, treinta y ocho años después de iniciada su reconstrucción en 1753. La catedral fue consagrada en 1804 por el último obispo de la era hispánica don Benito de Lué y Riega, quien se empeñó en agregarle lo que aún le faltaba: el frontis y las torres. Las obras se comenzaron en 1804, pero en 1807 hubieron de suspenderse por falta de numerario.

La Catedral con su nuevo friso, fotografía de Gonnet, 1864.

Pasados los años, independizado ya el país de España, el gobierno de Martín Rodríguez en la persona de su ministro Bernardino Rivadavia puso un gran interés en la conclusión de las obras de la catedral. Al respecto, se sabe con certeza que las del frontis se comenzaron el mes de enero de 1822. En este punto hay que salir al paso de un error que ha tomado cuerpo. Se dice que el encargado de terminar, el francés Próspero Catelin, al levantar la columnata del frontis se inspiró en la Iglesia de la Madeleine de París. Pero si confrontamos una y otra, constatamos en seguida que en realidad no fue así. En primer lugar, la Madeleine tiene ocho columnas y la catedral de Buenos Aires doce. En segundo término, las obras de la Madeleine se concluyeron el año 1842 y por tanto no podía tomarse como modelo lo que aún estaba por concluir en 1822. Según el arquitecto Buschiazzo más bien parece que Catelin "se hubiese inspirado en el Palais Bourbon, cuya fachada tiene también doce columnas y que acababa de ser terminado por el arquitecto Poyat en 1807". Las doce columnas, número con el que quiso representar a los doce apóstoles, se concluyeron en 1823, aunque sin capiteles y sin las esculturas del tímpano. Las columnas se revocaron tardíamente, en 1862, y ese mismo año, el escultor francés Dubordieu realizó esculturas del tímpano en que representa al encuentro de José y sus hermanos, alusión al encuentro de los argentinos después de la batalla de Pavón en 1861.2​ Las columnas son de orden corintio.

La Curia Eclesiástica, a la derecha de la Catedral (ca. 1920)

En 1856, el Gobierno de Buenos Aires dictó una ley para la construcción de la demorada Curia Eclesiástica. Fue proyectada por Pedro Fossati en estilo italianizante y se edificó en el terreno lindante hacia el este, dejando el espacio del camposanto de por medio. Contaba con planta baja y dos pisos y su interior estaba organizado alrededor de un patio central. Fue concluido por el ingeniero Charles Pellegrini, y habilitado en 1862.

La Catedral fue declarada monumento histórico el 21 de mayo de 1942. Su curia fue incendiada en 1955 en respuesta al Bombardeo de la Plaza de Mayo, que ocasionó más de 308 muertos y alrededor de 800 heridos.3​ En 1994, comenzó una intensiva obra de restauración y puesta en valor del templo dirigida por el arquitecto Norberto Silva. La finalización de los trabajos fue celebrada el 13 de octubre de 1999 con una misa brindada por el arzobispo Jorge Bergoglio, a la cual asistió entre otros el presidente Carlos Menem.4​

En 2013 en ocasión del Sesquicentenario de la inauguración del alto relieve de la fachada, el Gobierno de la Ciudad junto a los equipos de la Catedral, restauró el pórtico en el marco del Plan Microcentro. Asimismo se inauguró una muestra permanente de Jorge Bergoglio, que fue Arzobispo de Buenos Aires y el encargado de conducir la Arquidiócesis. Allí el visitante podrá encontrar objetos personales y litúrgicos que utilizó durante los 15 años de su ministerio pastoral en la Ciudad.

Catedral Metropolitana.

Cota 0

[editar]

En el suelo del atrio, frente a la puerta central, se halla una estrella de ocho puntas, que indicaba el punto de apoyo para la nivelación de la ciudad. En efecto, cuando se efectuó la nivelación de las calles se tomó la altura del peristilo de la Catedral como "Cota 0". Hay que tener en cuenta que a fines del siglo xix el peristilo de la Catedral estaba al ras de la calzada y la altitud de la calle Rivadavia como la de Plaza de Mayo fue rebajada. Esta rebaja ha quedado evidenciada por las cinco gradas de la escalinata que fue necesario agregar al umbral del templo.5​ Por decreto del 13 de agosto de 1899 se tomó como nueva cota 0 el nivel del Riachuelo en su desembocadura, y así el antiguo nivel de la Catedral quedó a 19,0081 m arriba del nuevo cero.6​

M

Exterior

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Lámpara votiva en el frente de la Catedral.

La fachada principal, de estilo neoclásico, se inspira en el frontis del Palacio Borbón de París. Fue diseñada en 1822 por los franceses Próspero Catelin y Pedro Benoit.

Consta de un frontis y de doce columnas que simbolizan a los Apóstoles. La ornamentación del frontis y el orden arquitectónico de las columnas fueron definidos por el escultor francés José Dubourdieu. Quién realizó los capiteles corintios y el bajorrelieve del frontispicio, trabajos concluidos hacia 1863. El bajorrelieve representa el encuentro de José con su padre Jacob y sus hermanos en alusión al encuentro de los argentinos después de la batalla de Pavón en 1861.8​

La belleza de la construcción neoclásica se encuentra en la composición armoniosa de los escenarios, sin caer en los excesos.9​

Su configuración es poco usado en las catedrales, dándole un parecido más cercano a un templo griego –con columnas, arcos, frontispicios triangulares– que al clásico edificio católico.8​ Esta configuración exterior, no se condice con la configuración espacial, ni el estilo, del interior.

Interior

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Mausoleo del General San Martín en el interior de la Catedral.Monumento al Arzobispo León Federico Aneiros

Desde la nave lateral derecha se accede al mausoleo que guarda los restos del General San Martín, ubicado en su cuarta casilla, que está allí desde 1880, y que fue obra del escultor francés Carrier Belleuse (inspirado en el eclecticismo francés, que imperaba en Europa en ese momento).

En el interior, la cúpula, el presbiterio, los brazos del transepto y la nave central, fueron decorados por el italiano Francesco Paolo Parisi con unos frescos renacentistas, pero se perdieron a causa de la humedad.

En la capilla San Martín de Tours (ubicada en el ala izquierda) está el monumento al Arzobispo León Federico Aneiros, una obra del escultor Victor de Pol, que es un mausoleo en mármol de Carrara y piedra, con la figura del prelado arrodillado en su centro. Las catorce pinturas del Vía Crucis son obra de Francesco Domenighini, otro italiano, y originalmente se encontraban en la Iglesia del Pilar.

El 



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De: BARILOCHENSE6999 Enviado: 04/01/2026 18:21


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De: BARILOCHENSE6999 Enviado: 30/04/2026 20:02


Respuesta  Mensaje 115 de 147 en el tema 
De: BARILOCHENSE6999 Enviado: 01/05/2026 16:53
¿Una iglesia en Buenos Aires vinculada con el Grial?, Esta es la Iglesia  jesuita de San Ignacio de Loyola. La más antigua de Buenos Aires., En el  año 2002, la rotura de un caño maestro en la calle ...

Respuesta  Mensaje 116 de 147 en el tema 
De: BARILOCHENSE6999 Enviado: 01/05/2026 16:57

Iglesia de San Ignacio (Buenos Aires)

 
 
Iglesia de San Ignacio (Buenos Aires)
Monumento Histórico Nacional
Localización
País Argentina
División Buenos Aires
Dirección Bandera de la Ciudad de Buenos Aires Ciudad de Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
Coordenadas 34°36′38″S 58°22′26″O
Información religiosa
Culto Iglesia católica
Diócesis Arquidiócesis de Buenos Aires
Orden Compañía de Jesús
Advocación San Ignacio
Patrono Ignacio de Loyola
 Historia del edificio
Fundación 1734
Construcción Primitiva iglesia, 1675
Actual iglesia, 1686-1722 (se consagró en 1734)
Datos arquitectónicos
Tipo Iglesia
Estilo barroco
Año de inscripción 1942
Sitio web oficial
Iglesia de San Ignacio de Buenos Aires. Imagen tomada desde la nave mirando hacia el altar.

La Iglesia y claustro de San Ignacio de Loyola es una iglesia católica ubicada en el barrio de Montserrat, en Buenos Aires. La primera iglesia, de adobe, fue construida por la Compañía de Jesús en 1675. En 1686, se construyeron la torre sur y la fachada actual con ladrillos, y en 1712 comenzó la actual construcción. Fue inaugurada en 1722 y se consagró, ya terminada, en 1734.

Es la iglesia más antigua que se conserva en Buenos Aires, y forma parte de la Manzana de las Luces. El 21 de mayo de 1942 fue declarada Monumento Histórico Nacional.[1]

Historia

 Orígenes

Durante la época en que el actual territorio argentino pertenecía al Virreinato del Perú y el gobierno rioplatense estaba a cargo de Hernandarias de Saavedra llegaron los primeros jesuitas a Buenos Aires, en 1608. Su primera iglesia y colegio se levantó en la actual Plaza de Mayo, en un solar que les donó el Cabildo, en el cuarto N.E. Esta construcción, inspirada en el barroco alemán, era de adobe con techos de junco, método constructivo empleado en la primitiva Buenos Aires al no existir en la zona ni madera ni piedra y hasta la aparición de los primeros hornos de ladrillo. Nació bajo la advocación de Nuestra Señora de Loreto pero más tarde, al ser beatificado Ignacio de Loyola, tomó el nombre de San Ignacio en 1610.

Allí permanecieron algo más de cincuenta años. En 1661, por razones de seguridad y defensa del Fuerte de Buenos Aires, los jesuitas debieron abandonar la construcción de Plaza de Mayo. Es entonces que Doña Isabel Carvajal, viuda de Gonzalo Martel de Guzmán y sin hijos, donó a la Compañía de Jesús el solar delimitado por las actuales calles Perú, Bolívar, Alsina y Moreno.

En este lugar se construyó una segunda iglesia, también de adobe, terminada en 1675, fecha que puede leerse en el trozo de mármol hallado en remodelaciones del siglo XIX y que fue colocado en el claustro del antiguo Colegio San Ignacio, anexo a la iglesia.

En 1686, con el producido de los primeros hornos de ladrillos de Buenos Aires, comenzaron a levantarse la torre sur y los muros del frente de la actual iglesia.[2]

En los últimos años sufrió variadas reparaciones que incluyeron un andamiado sosteniendo su frente.Terminada su restauración, hoy puede verse tal como era su aspecto en el siglo XVIII.

Actual iglesia

Vista de la calle Bolívar con la iglesia.La deteriorada fachada, como se veía en 2004.

Desde 1710, según planos del arquitecto jesuita Juan Krauss, originario de Pilsen, comenzó a edificarse el templo actual. El proyecto incluía reformular el frente de acuerdo al estilo barroco tardío alemán, con dos torres, de las cuales se culminaría primeramente la torre sur (la más cercana al colegio). Esa es la estructura conservada que tiene mayor antigüedad en la ciudad. Para concretar la obra se instalaron los primeros hornos de ladrillos en Buenos Aires.[3]

Krauss no vería el final de su obra, pues fallece en 1714, y para finalizarla le suceden varios arquitectos jesuitas: Juan Wolff, Juan Bautista Prímoli, Andrés Blanqui y Pedro Weger. Estos arquitectos realizaron la obra entre 1712 y 1722. El templo fue diseñado con una nave central con un crucero de grandes dimensiones para la época. Las naves laterales son en realidad capillas interconectadas, con altares para celebrar misas.

La galería superior, sobre las capillas laterales, se denomina "matroneras", y son una tipología muy poco frecuente en las iglesias. Eran para poder circular evitando interrumpir a los asistentes a las misas. La fachada presenta una triple arquería con pórtico entre dos columnas y grandes ménsulas invertidas, siendo rematada por una espadaña. Al carecer la iglesia de atrio, es probable que Krauss buscara cierta distorsión en la perspectiva de elementos de la fachada para permitir apreciarlos mejor. La torre norte con el reloj fue concluida a mediados del siglo XIX.

La Iglesia de San Ignacio deriva del modelo de la iglesia del Gesu de Roma, Italia. La fachada barroca, no concuerda con el interior grave y austero. La planta de cruz latina, con cinco capillas hacia cada lateral, mostraba en sus retablos coloniales, realizados por maestros artesanos, toda la majestuosidad que al culto era necesaria. Las paredes eran blanqueadas.

La iglesia todavía cuenta con sus ladrillos originales, más largos que los actuales que se conservaron bastante bien, por lo que los trabajos de fortalecimiento se concentraron casi siempre en la argamasa donde se inyectó cemento o masa epoxi.[4]

Entre 1767 y 1791 San Ignacio funcionó como catedral provisoria por las obras de reparación que necesitaba la iglesia matriz.[5]

El edificio sufrió modificaciones con los años. Hacia fines del siglo XIX, fue europeizada en esa moda furibunda que nos dejó el centro viejo repleto de iglesias barrocas y españolas por dentro, y clásicas e italianas por fuera.[6]

El 31 de diciembre de 1806 se celebró en la iglesia una misa de acción de gracias por la reconquista de Buenos Aires. Terminada la Defensa, se realizaron allí unas solemnes exequias por los muertos en estos episodios. En 1811, será testigo de la resistencia de los amotinados contra Manuel Belgrano, en el Regimiento N.º 1 de Patricios: desde su torre, se frustrará el motín de las Trenzas.

Fachada actual (2016) de la Iglesia de San Ignacio en Montserrat, Buenos Aires, Argentina.

En 1821 se realizó en el templo la inauguración de la Universidad de Buenos Aires y en 1823, la de la Sociedad de Beneficencia. Hasta 1830 se entregaron aquí los Premios a la Virtud, que otorgaba esta última.[7] Y también se hacían allí los Actos Públicos Literarios, de los colegios que sucedieron al Real Colegio de San Carlos, donde los alumnos avanzados de distintas carreras, ofrecían públicamente exámenes y pruebas de eficiencia.

Iglesia de San Ignacio, vista interior lateral.

En 1823 la Iglesia de San Ignacio volvió a ser Catedral Provisional y a partir de 1830 comenzó a funcionar como parroquia al haberse dividido la de Catedral en Catedral al Norte y Catedral al Sud.

En 1836 los jesuitas volvieron a Buenos Aires para ser nuevamente expulsados en 1843. Durante ese período ocuparon nuevamente la iglesia, compartiendo las dependencias con el obispo y con la Curia Eclesiástica que se encontraban allí por el mal estado del edificio de la Catedral.

Unos veinte años más tarde el ingeniero Felipe Senillosa agregó la torre norte que hasta entonces no existía. Sin embargo, existen indicios de que el acceso a esta torre sería tan antiguo como el templo. La identificación de rocas esquisto micáceas en los cimientos del antiguo atrio,[8] sumado a dos elementos constructivos ubicados en el vano de acceso a la torre - un dintel y un quicio -[9] que fueron labrados con el mismo tipo de roca hallada en cimientos y muros del templo, indicarían que esos componentes constructivos se colocaron al iniciarse las obras a fines del siglo XVII. Los bloques esquisto micáceos habrían sido traídos desde las sierras de Córdoba, pues ese tipo de roca se encuentra asociada a los minas de oro que la orden jesuita explotó hasta mediados del siglo XVIII.[10]

En 1942 la Iglesia fue declarada Monumento Histórico nacional, con obligaciones de conservación y restauración.[11]

 Los túneles

Interior de la Iglesia de San Ignacio hacia el altar.

En 1964, un exalumno del Colegio nacional de Buenos Aires, el arquitecto Héctor Greslebin, como fruto de su investigación, presentó un plano de los túneles que recorren la Manzana de las Luces y la Iglesia.[12] Actualmente uno de esos túneles puede visitarse. Es uno de los más extensos y mantiene, en gran parte, su aspecto original.

Se estima que estos túneles fueron construidos por los propios jesuitas con posterioridad a la construcción del templo, ya que también hay constancia de túneles en las Misiones jesuíticas guaraníes. A una profundidad de seis metros bajo el nivel de la calle, no se trata de estructuras improvisadas, sino complejas, realizadas por personas capacitadas (probablemente indígenas o esclavos con conocimiento del trabajo en las minas). Pudo haber servido como refugio o vía de escape ante ataques enemigos, o también como un sistema para conservar algunas mercaderías o provisiones. Es probable que su concepción original haya variado con el tiempo.[13]

En 1993 la Dirección Nacional de Arquitectura celebró el final de la restauración de la iglesia de San Ignacio de Buenos Aires. La recuperación de la torre sur fue un aspecto importante, ya que en tiempos coloniales fue la más alta de la ciudad y funcionaba como un punto estratégico de defensa. Se cree que se utilizaba como punto de vigilancia y se controlaba el Río de la Plata cuando Buenos Aires vivía con la tensión de ser invadida frente a la debilidad de la Corona española en la época. En julio de 2012 se concluyeron nuevas obras de recuperación del templo iniciadas en 2009. Los trabajos de restauración se hicieron respetando el estilo original y fueron ejecutados y financiados por la secretaría de Obras Públicas.[14]

Actualmente se realizan visitas guiadas. Las entradas se adquieren a través de su página web.[15]

Personajes ilustres

En uno de los altares laterales descansan los restos de Juan José Castelli, primo hermano de Manuel Belgrano, llamado el Orador de la Revolución de Mayo y vocal de la Primera Junta de Gobierno, fallecido en 1812.

Estructura

El templo se ubica retirado de la línea municipal, abriéndose un atrio hacia la calle. Este espacio da acceso hacia la iglesia, también hacia la portería, la cual fue demolida en 1772 por la construcción del Colegio Nacional de Buenos Aires.

La planta responde a una composición en especifico de nave única, de esta se abren cinco capillas laterales de iguales dimensiones, comunicadas mediante una arquería; sobre estas se encuentra la galería alta. Estas capillas se ubican entre unos contrafuertes que absorben los empujes de la bóveda de cañón que cierra la nave, formando así, gracias a una perforación en el contrafuerte, las naves laterales.

Algunas características singulares de esta iglesia, que comparte únicamente con la Catedral Metropolitana de Montevideo, son la cúpula sobre tambor cuadrangular, en el crucero, y la doble altura de las naves laterales. La fachada, cuya autoría se discute, muestra influencia del barroco bávaro.[16]

Una gran innovación de Vignola, adaptada en esta iglesia, es el triforio existente a la altura del arranque de la bóveda central, esta forma un segundo piso con balcones visibles desde la planta baja. Este tipo de estructura permite que los sacerdotes tengan una circulación que les permita recorrer el deambulatorio de manera independiente. La presencia de la galería alta con balcones de hierro forjado sobre la nave y la arquería, cuyo punto culminante coincide con el nacimiento de la bóveda, impide la iluminación directa del espacio central, formando una atmósfera algo sombría.

La cúpula carece de linterna y ornamentación. Se cree que esta austeridad de recursos se debe a que el ingeniero Topelberg encontró túneles subterráneos bajo el crucero y por eso debieron acomodar la estructura.[17]Es atípica, exteriormente el cimborrio se expresa de manera cúbica, interiormente lo hace como un tambor cilíndrico.

El altar mayor, original del siglo XVII, fue tallado en madera y dorado posteriormente por Isidro Lorea.


Respuesta  Mensaje 117 de 147 en el tema 
De: BARILOCHENSE6999 Enviado: 05/05/2026 19:45



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